La fórmula para emprender

Entre los muchos atributos que se destacan de los emprendedores aparece siempre, inevitablemente, la pasión.

Es como una fuerza mágica, que surge del corazón e impulsa a la acción a pura energía.

Quienes deciden emprender suelen pasar por muchas etapas, y la mayoría de ellas están dominadas por la emoción. 

 

La emoción que surge cuando se revela una idea, la que acompaña los primeros pasos y, por supuesto, la que desborda cuando se da la primera venta o el primer «gran» negocio.

Se trata de emociones contradictorias, porque a veces todo es puro optimismo y entusiasmo.

Esas son las «buenas emociones», las que surgen por cuestiones positivas.

Están también las otras, las que aparecen cuando ganan la desesperanza y la frustración.

Tanta pasión es necesaria para la aventura de emprender. Pero la pasión por sí misma no alcanza.

La pasión es buena para salir decididos a dar batalla y para perseverar, yendo una y otra vez hacia adelante para cumplir con el sueño del emprendedor.

Pero para dar equilibrio a tanto desborde, es necesaria la razón o la racionalidad, ese pensamiento ordenado y sistemático que le da balance a la fórmula emprendedora.

 

Para emprender ambas son necesarias. Como siempre decimos: «LA PASIÓN IMPULSA, LA RAZÓN GOBIERNA «.

Por eso decimos  que LA FÓRMULA EMPRENDEDORA = PASIÓN + RAZÓN

Y la racionalidad, la razón, es la que se aplica cuando se tiene claro qué hacer en cada etapa del negocio, en cada una de las instancias que hacen que el negocio sea posible, que tenga ventas repetidas en el tiempo y le den seguridad en el tiempo. Eso se logra con orden, con disciplina de trabajo, con conocimiento y rutinas bien establecidas.

No se olviden LA FORMULA EMPRENDEDORA es PASIÓN + RAZÓN

Pongan los dos atributos juntos, desarróllenlos en paralelo, y los resultados llegarán.

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